Entrevistas

Desorden Público: A las bandas nuevas les toca hacer lo que nosotros hace 30 años

Ante una movida musical alternativa que se apaga en consecuencia de la crisis que atraviesa el país, muchas bandas venezolanas han encontrado en las giras mundiales una oportunidad para mantenerse activas, pero sobre todo para reencontrarse con sus expatriados fans. Desorden Público es un gran ejemplo de ello, y por segunda vez en menos de un año se embarcaron en una gira latinoamericana (la cual seguirá luego por varias ciudades de Estados Unidos). Durante su paso por Argentina, nos acercamos a su rueda de prensa y conversamos con sus fundadores José Luís “Caplís” Chacín y Horacio Blanco.

¿Cómo sobrevive una banda de Rock, Ska o Reggae en Venezuela hoy en día? ¿Hay movida?

Caplis: Es extremadamente difícil, yo me pongo en los zapatos de las bandas nuevas y es totalmente comprensible lo que está pasando, que todas las bandas se han desmantelado, no hay casi sitios donde tocar, si consigues donde tocar entonces la gente no va porque la noche está muy peligrosa, y por otro lado las compañías de sonido te quieren cobrar como si fueras a tocar en el estadio Universitario, y resulta que si pones la entrada en un (1) dólar nadie te la va a pagar porque eso es más que el sueldo mínimo actual. Ese es el gran dilema que tenemos nosotros cada vez que queremos hacer un show en Venezuela, ¿Dónde vamos a tocar? ¿Cuánto vamos a cobrar en la entrada? ¿Quién va a ir? 

Y eso que ustedes son súper conocidos… ¿Qué le recomendarías a una banda nueva que nadie conoce?

Caplis: Hay que olvidarse del dólar, tratar de adaptarse al Bolívar y buscar Bares que tengan al menos las mínimas condiciones. Ahorita hay un bar pequeñito muy chévere que se llama Cúsica, en El Hatillo, que tiene buen sonido y no te desangras económicamente, ahí está tocando todo el mundo y es la mejor opción para que las bandas nuevas se mantengan activas. Lamentablemente Discovery Bar lo cerraron, Teatro Bar quedó para los reggaetoneros, pero El Molino todavía sigue en pie y en Chacao hay tascas donde se puede ir a tocar puertas. Es literalmente comenzar de cero, es muy difícil, pero si de verdad quieres hacer carrera en la música te toca lo que nos tocó a Desorden, Sentimiento Muerto y Zapato 3 hace treinta y pico de años. En esa época había una movida que solo tenía ojos para Guillermo Dávila y Franco De Vita o cosas así, a nosotros nadie nos quería, nadie nos conocía y tocaba reunirnos con los panas y armar una movidita y unos toques entre todos. Al menos hoy en día tienes las redes sociales para difundirte y todavía quedan algunas radios como La Mega que difunde bandas nacionales, esas herramientas no las tuvimos nosotros. Hay que hacer de la precariedad una herramienta más.

¿A Desorden le ha tocado comenzar de cero y tocar en pequeños bares también?

Caplis: Si, a picar piedra otra vez, sobretodo en México, un país donde fuimos mucho pero dejamos una brecha muy grande y eso nos pasó factura. Las nuevas generaciones no nos conocen, nos ha costado rescatar el nombre que tuvimos, por suerte todavía las anteriores generaciones se acercan a nuestros shows y pasan cosas como ver al padre con sus hijos en el show y te dicen “yo quiero que mis hijos escuchen la música con la que yo crecí”, es muy lindo todo, pero en general tocó empezar de cero y tocar en  unos antros donde el sonido hace tierra horrible, hay un solo monitor para que se escuche Horacio y los demás, bueno… a parir literalmente, pero yo creo que cuando uno tiene pasión por esta vaina te calas las verdes hasta que vengan las maduras y después te vuelves a calar las verdes, esperando volver a tener las maduras.

¿Cómo banda se mantienen todavía en Venezuela o –como ha pasado con la mayoría- están viviendo cada uno en un país distinto?

Caplis: No, ya empezó la Diáspora dentro de Desorden, por ejemplo Coco, nuestro tecladista y Héctor, el saxofonista, están residenciados afuera con su familia. Magú y Horacio están en eso, Danel también, ahorita los únicos que no tenemos planes de salir de Venezuela somos dos, Oscar (percusionista) y yo (Caplis). Yo tengo mi familia, mi casa, y de verdad yo sigo apostándole al país, pero no te niego que cada vez es más difícil seguir, hay que salir a buscar la plata afuera, sino te mueres de hambre.

Durante estos últimos años han estado girando por países donde hay muchos venezolanos… ¿qué es lo que más han notado de esta diáspora venezolana?

Horacio: Venezuela es un país en proceso de reinvención y eso está ocurriendo fuera de sus fronteras. Una de las cosas que más notamos es que donde vamos, encontramos venezolanos emprendedores y gente dando el buen ejemplo, siempre nos estamos portando bien y eso es importante. No hay un lugar donde no consigas una arepera o una banderita de Venezuela y eso nos alegra mucho. Nosotros también somos emprendedores y ahora que no tenemos libertad empresarial en Venezuela es cuando más valoramos eso. No hay que tener miedo a hacer dinero, eso está muy bien, hay que dar el ejemplo y emprender para generar ese dinero de forma honrada.
Caplis: El venezolano es muy de Venezuela, casi no emigraba. Era difícil conseguir público venezolano donde íbamos. Recuerdo que tocamos una vez en México, en un festival con bandas de varios países, y todos tenían un grupo de público -entre la gran masa- con sus banderas, apoyándolos, mientras que nosotros éramos los huérfanos de público (risas), si acaso había una banderita pequeña pero eso ha ido cambiando, donde vamos conseguimos compatriotas. De todos modos hoy en día estamos también en la búsqueda de conquistar el público local, no solo las comunidades de venezolanos. Por ejemplo, en nuestro show del año pasado en Buenos Aires habían unos 15 Argentinos –por decir un número- entre un mar de mil venezolanos, y eso queremos que aumente.

Recientemente estuvieron nominados al Grammy Award por primera vez, gracias al disco “Pa Fuera”, que grabaron con C4 Trio. ¿Se lo esperaban?

Caplis: ¡Para nada! Nosotros siempre hemos sido muy irresponsables en ese aspecto porque jamás nos preocupamos por ganar ese tipo de premios, nunca fue nuestro leit motiv. Fue una gran sorpresa porque además la nominación fue en los Grammy gringos, ni siquiera los Latin Grammy donde no nos han parado nunca.
Horacio: Esa nominación se logró, en parte, por el riesgo tomado al reversionar los temas de Desorden en formato folklore con ese proyecto increíble que se llama C4 Trio. Durante 30 años hemos venido haciendo lo nuestro y nunca fuimos considerados por la academia, en cambio un día nos arriesgamos a hacer esto y mira… A veces hay que salir de esa zona de confort para que pasen estas cosas.


Entrevista realizada por Frank Hernández en Buenos Aires, Argentina.
Foto: Carlos López